“Noche de mujeres” de Tara Laskowski

Mellie está en el escenario cantando desafinada Homewrecker, La destruye hogares, mientras nosotras la aplaudimos porque acaba de dejar al imbécil de su marido y necesita fingir que está en un episodio de Sexo en la ciudad. Somos un cliché: tres mujeres cerca de los 40 con reflejos muy marcados y medias con faja reductora sorbiendo piñas coladas horribles en vasos de plástico transparente.

Mellie, Molly y Meredith. “Las M al cubo” solía llamarnos mi padre cuando estábamos en la secundaria y hablábamos como tontas sobre cómo serían nuestras bodas. Eso fue antes de que Molly tuviera una sobredosis, antes de que yo recibiera el diagnóstico que me llevó a las sesiones de radioterapia, antes de que Mellie llegara a su casa y encontrara a su marido dándole a la vecina de al lado encima del lavarropas.

La canción de Mellie atrajo a un hombre con el pelo en puntas que está parado con nosotras, cerca de la barra, siguiendo cada cosa que ella dice. Es el tipo de lugar que aparece en las canciones de country. Hay un hombre gordo en la barra inclinado sobre su iPhone, tiene manchas de salsa barbacoa en su camiseta de los Pittsburgh Steelers. Una pareja mayor baila en línea al estilo country. En la parte de atrás, una despedida de soltera ocupa una mesa larga y la futura novia está parada sobre una silla tratando de mostrarse desafiante mientras bebe cerveza reducida en alcohol de una pajilla con forma de pene.

¿Quién soy yo para juzgar? Soy una tonta fumando un cigarrillo por primera vez en mucho tiempo, esforzándome por esconder el rollo de la barriga. Una tonta deseando estar en casa haciendo dormir a Max que, acurrucado debajo de su edredón con aviones, el humidificador zumbando, mira el sistema solar que gira sobre nosotros mientras sujeta mi dedo índice con su mano cerrada y se duerme.

En lugar de eso, estamos pidiendo una ronda de Red Bull y vodka porque no se jode con las M al cubo. Porque Mellie una vez golpeó a un hombre que le dijo morsa puta a Molly y porque las dos me escucharon llorar después de que perdí mi embarazo.

Mellie le está contando a Pelo Parado que ella puede enroscar un cabo de cereza con la lengua. “Mi exmarido”, lanza como un puñado de cacahuates que el tipo debería atrapar con la boca. Solo llevan separados dos semanas, pero está practicando. “Invítame un trago y te mostraré”, dice en su vestido ajustadísimo rojo y negro, pero aparece una expresión fugaz en su rostro cuando se voltea. Molly y yo nos acercamos, la rodeamos. Sacaremos los tentáculos, las navajas, si es necesario.

Pero Pelo Parado se pierde en la oleada de la barra. De pronto, estamos solas en el baño luminoso. El rímel de Molly está corrido y se lo arregla. Mellie da pisotones tratando de matar una cucaracha que escapa por las baldosas. “La madre que te parió”, grita. Por un segundo, pienso que va a llorar. Pero, después, aplasta a la cucaracha con el tacón y se oye el crujido satisfactorio de esas bolsitas explosivas que arrojábamos en la acera el 4 de julio. Cuando todo el mundo olía a sulfuro. Cuando todo lo que querías ver era fuego en el cielo.

Traducción: Verónica Flores

Revisión: Susurros Chinos

Del original Ladies Night, de Tara Laskowski, publicado en KYSO Flash, No. 5, 2016.

Tara Laskowski creció en Northeastern Pennsylvania y ahora reside en los suburbios de Washington, D.C. Es autora de la compilación de cuentos Bystanders, un libro que ganó el premio de ficción Balcones y fue seleccionado por Jennifer Egan en The Guardian como uno de los mejores libros del 2017. También es autora de Modern Manners For Your Inner Demons, cuentos de carácter oscuro. Su ficción ha sido publicada en la antología Norton Flash Fiction International, Best Small Fictions, Ellery Queen’s Mystery Magazine, Alfred Hitchcock’s Mystery Magazine, Mid-American Review, entre otras publicaciones, revistas y antologías. En 2009 recibió la distinción Kathy Fish Fellowship que otorga SmokeLong Quarterly, y en 2010 ganó el premio mayor de Santa Fe Writers Project Literary Awards Series. Desde 2010 se desempeña como editora de SmokeLong Quarterly. Junto a su esposo, el escritor Art Taylor, escribe la columna Long Story Short en el Washington Independent Review of Books. Tara obtuvo un título de grado en Inglés con especialización en Escritura en la Susquehanna University y una Maestría en Escritura Creativa en la George Mason University.

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