A veces mi padre regresa de entre los muertos

de Steve Edwards

Steve Edwards - Susurros Chinos

Otra vez se olvidó algo, un paraguas, el sombrero y los guantes, o la lonchera; y entra decidido por la puerta principal y se dirige a la cocina, rezongando, enojado consigo mismo. Todo esto es muy perturbador para mi esposa y para mi pequeño hijo, que no lo conocieron en vida. “Tal vez se olvidó de que está muerto”, bromeo después de la quinta o sexta vez que ocurre. “Y bueno, siempre fue distraído”.

Nunca se queda mucho tiempo y nunca nos habla. Pasa unos minutos buscando lo que sea que busca y entonces decide que, después de todo, no lo necesita; se encoge de hombros y desaparece tan rápido como apareció.

La primera vez fue un sábado de primavera. La puerta se abre de golpe, y ahí está él: mi padre, joven de nuevo, con un largo impermeable gris y un sombrero de fieltro, preguntándose dónde diablos puso las llaves del auto. Mi esposa no se da cuenta porque está en la pileta de la cocina lavando una taza, con el agua corriendo a toda presión. Nuestro hijo, bueno, tiene 5 años, y si un oso pardo se paseara por la casa, él sólo sonreiría. Pero cuando levanto la vista de mi bol de cereales y veo a mi padre muerto, pienso que debo estar soñando. Abre y cierra cajones, buscando las llaves por arriba y por abajo. Su cara está más flaca de lo que recuerdo, esquelética, con las mejillas hundidas, la piel pálida. El terror y el amor que siento es como se debe sentir un paro cardíaco. “¿Papá? ¿Eres tú?”

Entonces mi esposa se da vuelta, lo ve y grita. Al suelo cae la taza que estaba lavando y se hace pedazos. Al suelo cae ella, desmayada. Cuando logro atenderla y calmar a nuestro hijo, mi padre ya se ha ido y la puerta se cierra detrás de él.

Mi esposa no ha vuelto a desmayarse desde esa primera vez, pero como dije, es perturbador para ella y para nuestro hijo. Sin embargo, mi padre no le está haciendo daño a nadie. No está acechándonos, y tampoco parece que tenga ningún dolor por resolver. Solo se ha olvidado las llaves. Le preocupa llegar a tiempo al trabajo, ganarse el sueldo, mantener a la familia. ¿Qué importa si nunca nos habla? Tampoco hablaba demasiado antes. Yo pensaba que era por mí, que por algún motivo no soportaba estar conmigo. Lo odiaba por sus silencios. Ahora, no sé. Tener una familia es difícil: son personas a las que amas con cuerpo y alma y por las que sacrificas tanto. El amor es confuso. Por eso, estoy dispuesto a aceptar a mi padre así. Y debo decir que sonrío más desde que comenzó a aparecer. De algún modo, todo se siente más liviano. En realidad es gracioso pensar que quizás no recuerda que está muerto. Me encantaría verle la cara cuando al fin se dé cuenta.

 

Traducción: Susurros Chinos

Del original Sometimes My Father Comes Back From The Dead, de Steve Edwards, publicado en SmokeLong, 4 de Abril, 2016.

*    *    *

Steve Edwards es autor de las memorias Breaking into the Backcountry, la historia de los siete meses que vivió como cuidador de una  hacienda rural en la zona del río Rogue, en Oregon. Sus textos se pueden encontrar en Orion Magazine, The Rumpus, Electric Literature, entre otras publicaciones. Vive en Massachusetts.

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