“Sus días” de Lauren Becker

Sus dias Lauren Becker Microcuento

En sus días malos, me advertía que no tuviera esperanzas. Él necesitaba compañía para su desolación, y yo descendía peligrosamente a su encuentro. Él me preparaba escones y café. Y me miraba mientras yo comía y bebía, y se iluminaba cuando yo decía que los escones estaban ricos.

Compré las frambuesas en la feria porque sé que te encantan, dijo. Pensé en decirle que no son las frambuesas las que me gustan, sino los arándanos, pero él no prestaba atención a lo que me gustaba. Sus días malos se hacían míos. Ya no le hacía falta advertirlo.

En sus días buenos, no llamaba. Encontró más días buenos. Encontró a una chica y la llevó a la feria, donde ella eligió frambuesas. Le preparó escones y me invitó a su casa. Era alta y tenía pelo castaño; algunos pensaban que era linda, incluso ella. Se parecía a mí.

Me habló de ella, y ambos escuchamos lo que ella tenía para decir. Era enfermera pediátrica, creció en Maryland, solía practicar ballet. Los dos se reían de sus pies feos. Ella me cayó bien. Me sentí sola y me fui a casa.

Nos encontramos un rato en un café, y él se quedó mirándome durante los minutos que me llevó terminar el crucigrama del jueves del New York Times. Yo pensaba que los chicos solo hablaban con las chicas en los cafés cuando tenían algún interés. Creí que cuando me dijo que nos encontráramos era una cita.

No lo era. Quería que lo cuidara. Lo cuidé. Lo escuché hablar de chicas.

Él a veces lloraba. Le gustan las que son egoístas. Me presentó a algunas. Se parecían un poco a mí.

Me inscribí en una competencia de crucigramas de la que me enteré en un documental. Practiqué. Me tomé el tiempo. Estaba cerca de las marcas ganadoras del año anterior. No se lo mencioné.

En un día bueno, se lo conté. Me dijo que se preguntaba por qué no nos habíamos visto en ese tiempo. Estuvo cerca de convertirse en su historia. Me sentía en un lugar seguro. No quería caer.

Me dijo que me preparara para perder.

No hizo falta esperar. Buenos o malos, esos eran sus días. Tenían muy poco que ver conmigo cuando tenían que ver con él.

Le agradecí la advertencia. Cuando nos despedimos, mi amor por él se partió en dos. Me detuve a buscar unos ingredientes. Cuando llegué a casa, volvió a dividirse.

Preparé escones de arándanos. Fueron los mejores que comí en mi vida.

La chica que se parecía a mí —la bailarina— lo dejó. Él me llamó, llorando. Escuché sus mensajes de voz mientras hacía crucigramas. Me quedaban dos semanas. No tenía tiempo de cuidar a nadie. Estaba más liviana, más segura. Me sentía mejor, más rápida.

No me preparé para perder. No me preparé para ganar. Ninguna de las dos cosas.

Después, no me preguntó cómo me fue. Tampoco lo mencioné. Le dije que me gustaban los escones de arándanos. Me preparó escones de arándanos. Le dije que estaban ricos. No eran tan buenos como los míos.

Traducción: Emilia Contreras

Revisión: Susurros Chinos

***

Lauren Becker es editora de Corium Magazine. Sus relatos han aparecido en Tin House (online), The Los Angeles Review, Matchbook, The Rumpus, Wigleaf, entre otras publicaciones. Su compilación de cuentos If I Would Leave Myself Behind fue publicada por Curbside Splendor en 2014. El relato His Days apareció originalmente en Necessary Fiction y está incluido en la nueva compilación de Becker. Este cuento se vuelve a publicar traducido con el permiso de su autora y de Curbside Splendor Press.

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